Soy una mujer
solitaria con un trabajo solitario.
Cobro cuentas en
un cubículo de dos por dos de 8 a 20. Atiendo hasta las seis, después cuento
los billetes, las monedas, ordeno las facturas, lustro mi escritorio, barro el
piso y limpio el vidrio con diarios y vinagre.Vivo sola, con mis canarios; trabajo 14 horas por día horas por día, llego una hora antes, tomo un te, prendo la radio, cuento los billetes, las monedas, los cheques, ordeno las facturas, lustro el escritorio, barro el piso y repaso el vidrio.
No tengo computadoras ni compañeras chismosas y puedo sacarme los zapatos después de las 10 que se va mi jefa…nunca supe si le caigo bien o mal, a mi ella me cae mal porque fuma en mi cubículo y mete todo en una bolsa negra, hace un bollo, me mira de costado y sonríe como burlándose del tiempo que perdí ordenándole su dinero mientras la ceniza del cigarrillo cae en mi escritorio recién lustrado.
Cuando se va repaso el mueble con un lustra muebles, tiro desodorante y si no hay gente me quedo diez minutos parada afuera, para no ahogarme.
El caballero de la cerrajería siempre aprovecha ese momento para conversarme de llaves, manijas, llaveros, yo le cuento que los cheques ya no son lo mismo de antes, que no hay monedas y que mi jefa no acepta tarjetas de crédito, y en lo mejor de nuestra fusión, en lo más profundo de nuestro dialogo, siempre vuelve esa vieja metiche porque se olvidó los puchos. ¿Y que va a pasar? Cuando entro, hay olor a lavanda, ¡qué rica la lavanda! es como el jabón Heno de Pravia, aromas que jamás pasaran de moda.
¿Me puedo ir? No se que mas contarle, ya le di muchos detalles por ser un desconocido, quiero volver al trabajo.
Si llego a ver a una rubia teñida reemplazándome, le clavo las uñas en el cuero cabelludo hasta arrancárselo. Es que odio a las rubias teñidas. Los hombres se casan con morochas pero hacen la cochinada con las teñidas.
No. Yo no estoy de acuerdo con lo que le han contado a usted .
Espero que la panadera no haya sido, porque si ella fue le meto la cara al nietito en manteca hirviendo.
Yo soy una persona tranquila, no molesto a nadie.A mí me gusta la música y divertirme con los concursos de radio.
Sin música no puedo contar, sin música los números me confunden. Monedas: ritmos rápidos, billetes: romántico, Cheques: folclore, limpieza: clásica y para cerrar caja pongo el disco escogido del día. A veces, cuando estoy inspirada hago un paisaje sobre el escritorio, las monedas son las estrellas, los billetes de diez el tronco de los arboles, los de cien los rayos violetas que envía el Señor, usted no, el de arriba, el que vio toda la verdad, el que sabe que yo quería ser artista… todo para que esa vieja escoria haga todo un bollo en esa bolsa asquerosa que le haría tragar.
Porque yo quería ser artista. Música, actriz, bailarina, cantante, pintura, cantante, artista.
Pero no. Pero no. Pero no. Pero no. Pero no. Pero no. Pero no. Pero no.
Entonces me dedique a escribir poesía…
Pequeños poemitas
pedacitos de almita
que sacan mi penita
en esta tardecita.
Vomititos de verdades
en letritas chiquitas,
reflejitos de rencorcitos,
retacitos de mieditos.
Espejos de una enferma
manera de callar.
¿Le gusto? Callar genera dolor y el dolor es muy poético ¿sabe? Y causar dolor, generar dolor en una persona es un place inigualable.
No es verdad que ataqué a mi jefa sin motivo. El desorden es un motivo. El desorden es el único motivo que me saca de mis casillas.
Es verdad, rompió el vidrio con su cuerpo y al caer la patié. Pero solo para ver si estaba viva.
Todo podría haber sido tan simple, limpio y ordenado
Si ella hubiese hecho ruido con la llave al abrir la puerta que esta a mis espaldas yo la habría escuchado entrar, si ella no hubiese apoyado silenciosamente su mano sobre en mi espalda el té estaría en mi estomago y no en su cara, si ella no fumase dentro de mi casilla no me hubiese quemado el escritorio , si ella hubiese guardado y ordenado los billetes, monedas, cheques y facturas, los billetes, monedas, cheques y facturas, los billetes, monedas, cheques y facturas como correspondía, yo no estaría aquí Sr. Policía.
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